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Centro Multidisciplinar en Prevención y Tratamiento del Dolor

¡Nada de lo humano nos es ajeno!, no es la primera vez que escribimos sobre dolor, ni tampoco lo es el tema que tratamos, la conmemoración de un día al año, del día de esta patología.

En nuestra práctica profesional y en la docente, continuamente estamos dando definiciones, una definición pretende ser una manera de marcar los límites de una realidad, contextualizarla y distinguirla de otra, por ejemplo: el oso panda, es un úrsido vegetariano que vive en Bosques en China, se alimenta de Bambú, pelaje blanco y negro aspecto bonachón y en riesgo claro de extinción por sus dificultades para tener descendencia.

Si hablamos de dolor definir ¿qué es el dolor? supone contextualizarlo en función de unos parámetros objetivos, experiencia sensorial desagradable, angustiosa, relacionada con una lesión, sea esta real o potencial o definida en los términos de esta, duele como fuego aunque no lo haya, duele como un mordisco aunque no exista.


Aunque la definición de dolor, pretende ser objetiva, es un compendio de las experiencias de muchos, de miles que día a día han explicado cómo se sentían, es un conglomerado  que se ha resumido y dado forma de una manera académica, pero que no recoge la enorme variabilidad de síntomas y la enrome variabilidad de puntos de vista de cada uno de los afectados.

Esta complejidad es la que nos mantiene a los profesionales continuamente alerta, buscando respuestas a estos interrogantes y la que también le quita el sueño a nuestros pacientes que no pueden dormir por la intromisión hostil del dolor.
Todas estas razones confluyen para buscar la conciencia social que permita, con el apoyo de todos, entender el dolor y combatirlo por todos los medios.


Esta es la razón de un día mundial del dolor, la conciencia social, aunque no es menos razón el rendir un homenaje una vez al año a aquellos que conviven con el dolor todos y cada uno de los días, pacientes, familiares y cuidadores necesitan no solo buenos tratamientos sino también la comprensión de la ciudadanía y quizá algo de ayuda.


Una última razón, también se debe reconocer el esfuerzo de los profesionales, médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos, nutricionistas, trabajadores sociales y un largo etc que tratan de poner también buena cara cuando los problemas tienen mala solución y que buscan si no hay cura que al menos haya consuelo y compañía.

GRACIAS

El pasado viernes 15 de Septiembre, nuestro proyecto clínico Onelife recibió la condecoración de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo por parte de la Asociación Europea de Economía y Competitividad, entidad promotora de este premio que con su trabajo permanente promueven, desarrollan y reconocen aquellos proyectos con espíritu innovador que tienen como iniciativa la responsabilidad social y la creación de nuevos modelos empresariales.

Agradecemos por tanto en primer lugar a dicha institución su confianza en Onelife, transmitiendo que es una actividad de presente y futuro, que ayuda a la sociedad y que tiene espacio para la iniciativa, el trabajo en equipo y la mejora continua por ofrecer la mejor intervención a los pacientes, es por esto que merece la pena el trabajo constante que realizamos cada día.

Onelife es el resultado de un ideal hecho realidad que nació con el objetivo de aportar un nuevo modelo de intervención clínica para el abordaje terapéutico de aquellos pacientes que sufren dolor y poder así mejorar su calidad de vida, trabajando en equipo de forma coordinada entre todos sus profesionales, compartiendo conocimientos y tratando de difundirlos entre la sociedad con el convencimiento que cada día podemos hacer más, que podemos seguir mejorando.

El lenguaje del Dolor es caprichoso y sus respuestas siguen siendo las grandes desconocidas en muchos de los casos a los que nos enfrentamos cada día, pero la experiencia nos confirma que trabajando de una forma multidisciplinar e integradora se identifican y asientan las bases para poder establecer un programa terapéutico adaptado a las necesidades de cada paciente.

Para que esto sea posible el mayor reto lo tenemos en nuestra propia consulta día a día, entre compañeros, entre especialidades,  por ello el trabajo en equipo es el pilar fundamental sobre el que se asienta Onelife. Compartimos una visión común y humilde de la labor clínica, lejos de ser una disciplina que se rige por principios inamovibles es un apasionante campo de trabajo, abierto al cambio bajo un riguroso criterio científico y respetando los valores éticos fundamentales, donde la honestidad se convierte en la mejor vía de comunicación.

Pero el GRACIAS más profundo queremos dárselo a los pacientes, a ellos nos debemos y por ellos nos motivamos cada día para seguir avanzando, en definitiva, son nuestro mejor modelo de aprendizaje. Si apreciamos sus reacciones, escuchamos y percibimos sus necesidades, acogemos sus dudas y respetamos unos mínimos valores sabremos mucho mejor como actuar acertadamente, cómo realizar el mejor tratamiento posible en cada caso particular.

Queremos hacer llegar también nuestro agradecimiento a todos aquellos que de una u otra forma, constituyen parte activa de este gran proyecto clínico, compañeros, profesionales, instituciones… porque juntos formamos un gran equipo.

Terminamos expresando nuestra más cordial enhorabuena a quienes merecidamente también han recibido este importante premio, con quienes pudimos compartir un momento tan especial.

Equipo Onelife

Comencemos con Ana María, paciente que sufre dolor crónico… ¿Qué pedirías?

   A mí me gustaría ver durante una semana toda la gama de colores de la vida, tener una paleta como esas que tienen los pintores, con la que crean otros matices. Yo sueño con los colores que quisiera que compusieran mi paleta, uno sería: que no me doliese nada, otro color sería: no estar agotada, otro color sería: tener un descanso nocturno reparador, otro color sería: no tener el cuerpo envarado y rígido como un palo, otro color sería poder pensar con claridad… y si la vida me concediera esa paleta de colores, yo me encargaría de mezclarlos de tal manera que sacaría matices infinitos
Tantos como algún día tuvo mi vida.

Mi lienzo no fue siempre entre gris y negro, hubo un tiempo en el que había colores… o eso creo recordar

   Apoyándonos en el contexto científico al que pertenecemos, cuando nos enfrentamos clínicamente a los pacientes que sufren esta sintomatología tenemos que dar respuesta a su propia expresión sobre la enfermedad, al igual que Ana María existen otros pacientes que nos revelan sus pensamientos de formas distintas, ``me acostumbré a que el dolor fuese una constante en mi vida´´, ``nadie me entiende´´,  ``si dudas de mí, te presto mi cuerpo´´, ``me duelen hasta los abrazos´´… cada uno de ellos transmite una demanda diferente aunque nos lleve al mismo punto común, su dolor.

Esto confirma la necesidad de intervenir desde un punto de vista integrador que sea capaz de abordar cada caso de forma individual. Estamos obligados a ofrecer alternativas científicas que aporten mejoras en la modulación del dolor y el ejercicio ha demostrado ser también una estrategia terapéutica efectiva para ello.

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con una lesión real o potencial o que se des cribe en los términos de dicha lesión.

Cuando utilizamos esta definición académica muchas veces no somos conscientes de la verdadera dimensión de sus términos. El dolor no es una percepción, eso sería pura nocicepción, se limitaría al registro de un estimulo desagradable (muchas percepciones como olores, sabores, sonidos… son desagradables y no los definiríamos como dolor), al menos no es una percepción simple. El dolor, tiene además un componente cognitivo-discriminativo que nos permite definir el tipo de estimulo, esta es la razón por la que distinguimos el paso del cuchillo por nuestro dedo de la puerta que se cierra sobre él, nos ayuda a integrar y relacionar el estimulo y su intensidad (el agradable calor de la lumbre cuando hace frio en el exterior, y la sensación de quemadura si acercamos la mano demasiado, que además relacionamos con nuestra experiencia anterior con ese, u otro estimulo).

Sin embargo, el hecho verdaderamente diferencial del dolor es la elaboración emotiva, es la que hace que los corredores de fondo no paren a pesar del sufrimiento, la que nos mantiene agarrados “del clavo ardiendo” para evitar caer al vacío, la que anima a las mujeres a seguir empujando en los partos a pesar de que lo que notan es progresivamente mayor durante el parto.

El dolor supone una elaboración, relacionada con nuestra experiencia y con nuestras expectativas que convierte y modula la mera percepción. Más aun cuando el dolor se perpetua en el tiempo. Si una percepción aislada puede acarrear múltiples elaboraciones, una percepción mantenida añade la continuidad como variable principal a la ecuación.

Por todo lo anterior, la evaluación del dolor es un proceso complejo que depende desde luego del paciente,  de su experiencia, de su cultura, de su expresividad, pero también de la del terapeuta que debe calibrar el mensaje y catalogarlo.

Afortunada o desgraciadamente, nuestras experiencias y estrategias de comunicación son múltiples y no siempre extrapolables.

 La evaluación mediante escalas cualitativas unidimensionales es un primer intento de medida (leve, moderado, severo) aunque sujeta a sesgo que a veces puede alterar el diagnostico.

Sin duda la EVA es la escala más empleada un segmento sin marcas excepto en sus extremos, desde la ausencia de dolor al dolor mayor imaginable

"El Dolor habla por sí solo, y el Ejercicio es una humilde manera de provocar un considerable Silencio"

El músculo esquelético representa el mayor órgano del cuerpo humano y por tanto, tiene la capacidad de intervenir en numerosos episodios de dolor que atormentan a nuestros pacientes.Hasta hace pocos años, DOLOR y EJERCICIO FÍSICO, eran términos incompatibles, incapaces de coordinarse con un único objetivo, la curación. Por suerte, las actuales líneas de investigación apoyan las intervenciones con ejercicio para alcanzar el fin que todo profesional sanitario desea, aportar calidad de vida en sus pacientes paliando su intensidad de dolor.

El dolor es una experiencia compleja, mediada por receptores neuronales y modulada a varios niveles hasta hacerse consciente e integrarse como algo más que una simple percepción. El dolor es una cualidad humana que se distingue de la simple nocicepción en esa elaboración intelectual y afectiva.

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